sábado, 17 de enero de 2009

He vuelto, pero este descanso me ha servido para cambiar en... para progresar en... para aprender que... he vuelto, simplemente, permanezco.

Como si una punta del cordel abriera surcos en la espalda, mientras la otra punta del cordel enlaza el pulmón... así vuelven a surgir los automatismos a erradicar.

Te pensabas ya a salvo, Amelie Fatale, y no habías hechó más que torcer la cara...

Vuelve a mirarte, dubitativa, en falso equilibrio entre la aceptación y la destrucción; entre la corriente y la firme roca, a punto de caer y despedazarte ante lo que no sabes si nombrar facilidad o valentía.

Lo que no te mate...

¿Más fuerte o más dura? No quisiera dejar de fluir.

Pero fluir es...

No, quizás sea automatismo, quizás la perpetua ficción incompleta, que se va filtrando, entrelazando, encadenándome a...

Dulces sueños

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