Fortaleza es, para el género masculino, la imposición de la voluntad sobre los sentimientos, la negación de los mismos.
Inventan entonces discursos donde reducen el sentir a un simple hábito, a una autobiografía, al victimismo, a la búsqueda de la compasión ajena... Niegan su existencia, en tres palabras.
Fortaleza es, para mí, el asumir que existen y partir de la calma para aceptarlos, comprenderlos y redireccionarlos, no la castración interna.
Cuanto más castrado está un hombre, más masculino pretende ser. Pobrecitos...
domingo, 8 de marzo de 2009
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