miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿Y si suprimiera la escritura de mi vida?

La angustia existencial, el frío devenir automatizado de actos ya sin motivo; seré una figura vacua y quebradiza, desprendiéndome de cada uno de mis días, absurd...

Un momento: ¿y si suprimo el "yo"?

Para resquebrajar la angustia de los prolongados contrarios, moldear aquellas sentencias de inmovilidad instantánea pero eterna en mi anhelo que se aniquilan para no volver a existir sino como un ente vago, aunque más fuerte que el anterior.

Se me escapa de los dedos, no ya como un firme deseo, sino como mi propia indignidad. Nadie mi concedió autoridad para manchar su nombre y yo, a escondidas, tan sólo hago piruetas de mimo frustrado.

Más allá de la falacia que nombramos al pronunciar "vida", tan sólo una intermitencia que se apaga alimentando el desasosiego.

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