Debo aprender a convivir conmigo misma, con mi mente contraproducente, en el umbral donde ni conclusiones ni praxis tienen sentido, con ese afán de perfección que me lo muestra todo imposible...
El mundo, derrumbándose a cada segundo. No hay salida, sólo asfixia; no hay posibilidad ni escapatoria. No hay felicidad ni sentido para que la haya, sólo mentiras para aprender a conformarse.
Y el castigo por mostrar la verdad.
Quisiera volver a tener 19 años y ver la vida como un camino mágico e infinito. Quisiera poder volver a tener paz. Quisiera poder volver a callar la voz de la oscuridad. Quisiera tantos procederes imperfectos a los que ya no tengo acceso...
Volver a vivir en la estancia sucia, aunque en mi completa soledad. Volver a adormecerme para no enterarme de nada.
Y ahora ¿cabe seguir esperando?
martes, 10 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario