Me acabo de dar cuenta de la verdad más importante, de la mayor revelación que jamás he podido tener. No lo he hecho de un modo mental o racional, sino que de repente lo he sentido y ha pasado a formar parte de mi consciencia.
Querido lector:
Me voy a morir. No sé cuándo, ni cómo ni por qué.
Sólo sé que un día las manos que ahora escriben serán tierra.
Por tanto, ninguna de mis experiencias, ninguno de mis actos, ninguna persona tiene ya tanta trascendencia. Simplemente fluyen por mi cuerpo y mi mente. Tan sólo soy un puntito en esta rueda que gira.
Queda ahora afrontarlo.
jueves, 5 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario