Hallar algo nuevo que abofetee mis horas y vuelva a destruir mis esquemas. Que acabe con el olor impregnado de los días pasados.
Y volver a sentir el poder de la vida, aniquilando el anquilosamiento de las concepciones petreofactas.
Quizás sea la noche sinónimo de gesta del misterio que se acrecenta.
viernes, 20 de febrero de 2009
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